lunes, 31 de agosto de 2015


Las construcciones de los matemáticos, 
como las de los pintores o los poetas, 
deben ser bellas; las ideas, 
como los colores o las palabras,
deben encajar con armonía. 
La belleza es el primer requisito: 
no hay un lugar permanente en el mundo
para las matemáticas feas.
G. H. HARDY

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